sábado, 23 de junio de 2007

Desarrollo . Sección I, Partes I a III




Desarrollo Sostenible César Daniel Pailacura

Sección 1







Modelos para un desarrollo sostenible

Herramientas y propuestas económico – ecológicas para lograr sustentabilidad y desarrollo.















PLANTEO Y OBERVACIONES INICIALES











Primera sección

Introducción

Hasta el conocimiento acerca del medio ambiente en la cátedra Introducción a la Ecología y Medio Ambiente, los ecosistemas, las comunidades eran para mí un problema ajeno al campo de la economía, en cuya solución no podían, ni debían, intervenir las teorías económicas.

Esta visión atomista en mí de la economía fue cambiando al internarme en el novedoso concepto del “desarrollo sostenible”, con el saber acerca de la continua destrucción de nuestro medio ambiente; las pérdidas a las que estamos expuestos, tanto en cantidad (con la sobreexplotación de los suelos, de las especies), como en calidad (con la pérdida de la diversidad biológica y en consecuencia de variedad genética).

El concepto de desarrollo sostenible implica no sólo la conservación del medio ambiente, sino su uso racional para el mantenimiento de la humanidad, pero esto significa comprender que el crecimiento económico no es ilimitado, sino que todo el proceso de acumulación, de uso de recursos y el gran crecimiento de la humanidad tiene un límite físico, real. Obliga a desembarazarnos de la idea de crecimiento intentando suplirla con desarrollo, equidad, respeto por la naturaleza, que es respeto por nosotros mismos, o, al menos, respeto por otros sectores de la población, presentes y futuros, que se verán afectados por el uso indiscriminado de la naturaleza.

El desarrollo del presente trabajo consiste en:

El planteo de la dificultad en el cuidado de la naturaleza y la valuación de los recursos naturales, teniendo presente el dilema de cómo despertar la conciencia ambiental.

En forma general se presentan ejemplos y se enuncia la dificultad técnica en nuestro país para valuar el ambiente, y la efectiva exposición en las cuentas nacionales.

Seguidamente se realiza un breve análisis económico-ecológico con el concepto de desarrollo sostenible, referido a los recursos renovables.

Posteriormente se plantean los fallos en el mercado y en las políticas que imposibilitan el cuidado eficiente del medio ambiente.

Finalmente, contemplando los fallos enunciados anteriormente, tomando como base el análisis económico realizado y considerando las dificultades para la valuación, recurriendo como herramientas normativas a la actual doctrina contable, específicamente las nuevas resoluciones técnicas de la F.A.C.P.C.E.; la ley de sociedades comerciales y; los principios de Río ’92, presento una propuesta alternativa para la creación de un sistema que permita controlar de manera rentable los ecosistemas.







Parte I

Vamos a perder mucho dinero...

Un estudio realizado por el Centro de Ciencias Tropicales de Costa Rica y el Instituto de Recursos Mundiales, durante el período 1970 a 1989, arrojó por resultado:

La deforestación, a un ritmo de los más elevados del hemisferio, ha consumido el 30% de los bosques del país, en su mayoría incendiados con el fin de aclarar el terreno y dedicarlo a pastos de escaso rendimiento y casas de campo en las colinas, sacrificando así valiosas maderas tropicales y una infinidad de especies de plantas, insectos y otros animales. Como casi toda la superficie reconvertida a partir del bosque era inadecuada para la agricultura, su suelo se erosionó en torrentes, ascendiendo las pérdidas a un promedio de más de 300 toneladas por hectárea en las tierras utilizadas para cosechas anuales y cerca de 50 toneladas por hectárea en las destinadas a pastos. Se estima que entre 1970 y 1989 se perdieron por erosión unos 2200 millones de toneladas de suelo, que serían suficientes para enterrar la capital, San José, a una profundidad de 12 metros. Al mismo tiempo, la contaminación de las aguas y la sobreexplotación devastaban los arrecifes de coral y las pesquerías costeras. Dado que los bosques, las pesquerías, la agricultura y la minería suponen directamente el 17% de la renta nacional, el 15% de su empleo y el 55% de los ingresos por exportación, esta destrucción causó graves pérdidas económicas. En 1989 se destruyeron 3,2 millones de metros cúbicos de maderas comerciales, valoradas en 400 millones de dólares.(...) la erosión de suelos cultivables y de pastos arrasó nutrientes por un valor equivalente al 17 % de las cosechas anuales y al 14 % de los productos ganaderos. El deterioro de las poblaciones en principal pesquería fue tan grave que los ingresos de los pescadores cayeron por debajo del nivel de los subsidios asistenciales pagados a los indigentes. Pese a todo ello, en la contabilidad nacional de Costa Rica no hay registro alguno de estas pérdidas de activos.”

La toma de conciencia de que sucesos como éste ocurren realmente y en todo el planeta es un factor que moviliza tanto el pensamiento como la acción de grupos, pero aún el sólo saber que las pérdidas en el medio son graves y la degradación es fuerte, no alcanza a movilizar la opinión pública en pos de forzar la protección ambiental.

En el caso particular de nuestro país, hoy estamos, como nación, preocupados por temas como la pérdida en el poder adquisitivo, la búsqueda del respaldo económico de un nivel de vida apto para satisfacer las necesidades básicas de la población.

Un indicador importante de nuestra capacidad de afrontar las preocupaciones frente a la desconfianza generalizada, es el conjunto de las denominadas cuentas nacionales, donde se refleja, en general, el contenido y la evolución de nuestro patrimonio.

En el caso de pretender observar la evolución del patrimonio nacional, observamos que, como en la mayoría de los países, nuestras cuentas no reflejan el inmenso valor de los recursos naturales.

Es verdad que la valuación de estos activos representa un gran desafío integrador de la ciencia, la tecnología y la política nacional. Como señala Brailovsky, en su libro “Verde contra verde”, la valuación es muy difícil, incluso nos lleva a la idea de no hacerlo, y que la economía no está preparada para este desafío.

Señala que las valuaciones son bajas y no reflejan el “verdadero valor”.

Pero no confundamos una técnica, pues eso es la valuación, con la ciencia que es la economía.

En nuestra doctrina contable los activos intangibles autogenerados no deben contabilizarse, salvo la incorporación de los costos mismos y con ciertas restricciones.

Textualmente la Resolución Técnica Nº 17, de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, aprobada en el año 2000 y a la espera de ser adoptada por la provincia del Chubut, dice en su punto 5.13.1 Reconocimiento:

Los activos intangibles adquiridos y los producidos sólo se reconocerán como tales cuando:

  1. pueda demostrarse su capacidad para generar beneficios económicos futuros;

  2. su costo pueda determinarse sobre bases confiables;

  3. (...)


En tanto se cumplan las condiciones indicadas en a) y b), podrán considerarse activos intangibles a las erogaciones que respondan a:

  1. costos para lograr la constitución de un ente y darle existencia legal (costos de organización)

  2. costos (...) preoperativos (...)”


Para ejemplificar, digamos que se crea un negocio consistente en confitería, los gastos de desarrollo supongamos $100, pueden considerarse un activo intangible, pero si esta confitería progresa, su clientela aumenta y se conserva, es un valor que jamás aparecerá en las registraciones de esta empresa.

En muchos casos, el valor del medio ambiente, tiene implicancias subjetivas muy valiosas, como su estimación paisajística, su apreciación cultural, que no serían susceptibles de registración contable, aunque posean un valor.

Esta concepción, demasiado prudente y, sin dudas, perjudicial debe impulsarnos a comprender la interacción de la economía con la ecología para proponer alguna opción que permita reflejar el valor de lo que, de seguir con las conductas actuales, perderemos sin remedio.

Una de las ventajas de poder valuar y mostrar el valor patrimonial del medio ambiente es ejercer cierta influencia para que en principio, aquellos que deben analizarlo por diversos motivos, como estudios de mercado, factibilidad de recibir créditos, investigaciones periodísticas, etc., puedan analizar las variaciones en el “Capital Ambiental” para, posteriormente, transmitir esta información a la opinión pública.

Controlar estas cuentas servirá al público en general para conocer el avance o retroceso en materia de cuidado de la naturaleza, con el aliciente de poder sentir las variaciones monetarias de sus cambios.

Este hecho permitirá manifestar y mantener esa riqueza de modo que el país pueda incrementar su patrimonio ambiental a la vez que, con las políticas adecuadas, se deberá estimular inversiones en la creciente explotación sostenible de los recursos naturales.









Parte II

¿Podrá la economía adecuar sus conceptos a los criterios ecológicos de sustentabilidad, para lograr un desarrollo sostenible?.

Antes de iniciar este análisis debemos tener en cuenta un concepto que en general nos lleva a sugestiones que no consideramos:

Muchas veces podemos caer en la ilusión de pensar que la economía es una ciencia donde el hombre puede ser dejado de lado.

Estoy diciendo que reconozcamos que los análisis económicos deben tener en claro que basan sus teorías en “comportamientos indiscutibles” (como que comprará un consumidor una menor cantidad si su precio aumenta, que el productor ofrecerá mayor cantidad a precios más altos, etc.), que son producto de la sociedad.

Veamos que detrás de la incuestionabilidad de supuestos tan obvios como éstos, hay una sociedad que se debate y esfuerza por acomodar a los individuos a las creencias que debe tener.

Si olvidamos que nuestra visión del mundo es un producto de la sociedad y los estudios de las ciencias sociales, incluyendo a la Economía, se basan en ésta, estaremos limitados también a creer que la perspectiva general no cambiará, que enfrentamos una lucha sin cuartel en lugar de pensar que podemos acompañar y guiar, aún modestamente, la conciencia colectiva hacia una visión donde la naturaleza retorne al hombre.

Con esta última convicción y sabiendo que los cambios que esperamos llegarán, analizamos desde el punto de vista económico al desarrollo sustentable.

Hay claridad en cuanto a mercados donde la competencia es libre, que existen precios y cantidades donde el mercado se limpia. Esto es mercados donde el productor ofrece sus bienes a determinado precio cuya cantidad ofrecida es la misma que adquirirán los consumidores.

Precio













Gráfico nº1: Punto de equilibrio entre la oferta y la demanda

En el caso del valor de los recursos naturales, la tradición para su tratamiento es considerarlos bienes libres, casi infinitos y con muy poco valor. Tal vez porque históricamente no existió la necesidad de adquirir estos bienes, no tiene un valor definido de mercado, por lo cual obtenemos estos productos a un valor que no es el que debería, pues los consumidores estarían en condiciones de pagar más por su adquisición y consumirían menos. Éste debería ser otro de los objetivos de una buena valuación, poner precios en el mercado de bienes naturales, hasta que el precio que por ellos deba pagarse sea igual al costo marginal que implica a la sociedad perderlos o mantenerlos.

El gráfico para indicar la situación actual podría visualizarse de esta manera.











Observamos una oferta S muy desplazada hacia la derecha. Este caso es el que vivimos en el momento actual, donde los “productores” ofrecen sus bienes a precios muy bajos, por lo que el equilibrio se encuentra a una cantidad muy elevada para mantener la sustentabilidad de los recursos naturales.

Si los bienes de la naturaleza dejasen de ser considerados libres e ilimitados, sumando a sus costos los provenientes de la aplicación de criterios de conservación ambiental, significaría un aumento en los costos de producción, lo que haría que la oferta se desplace hacia la izquierda (S´) ya que estaríamos modificando factores que hacen a la ubicación de la curva. Como consecuencia, los precios de los recursos naturales se elevarían y encontrarían el equilibrio en una cantidad menor.

Un productor al ofrecer un bien se comporta de manera que tienda a equilibrar el mercado. Ante un exceso de demanda lo que sucederá es que la fuerza de la demanda tenderá a subir el precio, por lo cual el productor incrementará su oferta del bien hasta un cierto equilibrio.

En el mercado de recursos naturales está ausente el productor, por lo que países con gran necesidad de recursos, los utilizan sin pagar por ello el creciente valor que la sociedad en sí le concede.

Los Estados, hasta hoy, parecen no tener una gran conciencia a pesar de la identificación de la problemática en forma general desde el encuentro de “Estocolmo ‘72”.

A pesar de la toma de conciencia, los países ricos estarían en condiciones de adquirir gran parte de los recursos, regulando incluso su uso, mientras que los países pobres no sólo no tendrían un acceso a ese mercado, sino ni siquiera podrían controlar las regulaciones.

Con un mercado más sano, al cobrar adecuadamente por el uso de los recursos, los países altamente industrializados limitarían su depredación, beneficiando a los países con recursos naturales, que verían incrementados sus ingresos, mejorando su balanza comercial, y generando confianza en los mercados que apostarían a la explotación de los activos naturales.

No es esta la solución que el concepto de desarrollo sostenible nos ofrece, ya que a pesar de estos beneficios, siempre estará la tentación de “vender” más recursos hasta superar el límite de lo sostenible, incrementando el deterioro ambiental.

El desarrollo sostenible importa un ir más allá, unificando disciplinas para equilibrar el uso del medio ambiente.

Comportamiento de los productores.

Conocemos por la teoría de la producción, que la función de producción a corto plazo tiene el siguiente comportamiento:

Crecimiento acelerado hasta un punto de inflexión en el que éste desacelera hasta llegar a un valor máximo para luego decrecer.

Esto es así porque la introducción de más inputs hace que la producción aumente, pero no puedo incorporarlos ilimitadamente suponiendo que ésta crecerá indefinidamente.

Ilustremos con un ejemplo: consideremos una porción de terreno limitada destinada al cultivo, y agreguémosle el factor trabajo. Desde un trabajador hasta una cierta cantidad, la producción que ellos brindan crecerá más que proporcionalmente a su incorporación. Ésta es la parte de la curva que crece aceleradamente. Al sumar más trabajadores, la producción seguirá creciendo, pero en proporción menor a su incorporación, hasta que los bienes producidos llegarán a un máximo. En este sector la curva crece, pero desaceleradamente. Finalmente, dado que el terreno es limitado, los trabajadores se entorpecerán y no sólo no crecerá la producción, sino que disminuirá. Ésta es la parte decreciente de la gráfica.


























Si a esta función la derivamos con respecto al input, obtenemos una nueva función cuya gráfica indicará el máximo en el punto de inflexión de la curva de producción.

¿Cómo puede relacionarse con el intento de utilizar nuestros recursos en forma sostenible?

Analicemos primeramente, para ejemplificar, el comportamiento logístico de las especies:

En general, como intuitivamente podemos pensar, el medio, el ecosistema en el cual la población se desarrolla tiene un límite para la cantidad de individuos que puede contener. A este número lo denominamos “capacidad de carga” y lo denotamos con K.

Por otra parte, cada especie se reproduce en una proporción que, en principio, dependerá de la cantidad de individuos existentes en un determinado momento. A este dato lo llamaremos “tasa de incremento de la población” y utilizaremos para designarla la letra r.

Con estos datos y con el conocimiento de N, que será la cantidad de individuos en un determinado momento, llegaremos a la curva de comportamiento logístico.

Primeramente, supongamos un ambiente sin límite alguno para el crecimiento poblacional, entonces la variación en la cantidad de individuos será proporcional a la cantidad N existente.

Formulando matemáticamente obtenemos

Indicando que la variación en la población en determinado tiempo será igual a la cantidad de individuos existente inicialmente multiplicada por su tasa de incremento.

Sin embargo, el crecimiento tiene un límite dado por su capacidad de carga. Incorporemos en consecuencia un elemento que debe indicar el límite al crecimiento impuesto por la resistencia ambiental, resultante de factores bióticos y abióticos, indicando así un retardo en la función. El factor agregado será (K-N)/K, que siempre será menor que 1 pues N es siempre menor que K, y tenderá a cero a medida que la cantidad de individuos se acerca a su capacidad de carga.

La fórmula quedaría enunciada:


Aquí observamos un cambio en la fórmula que será un indicativo más real del crecimiento poblacional.

Cambiamos ahora a la notación diferencial para operar matemáticamente:

Su crecimiento en función del tiempo (dN/dT) depende tanto de r (tasa de crecimiento) como de K (capacidad de carga) y, por supuesto del intervalo de tiempo transcurrido.

Tenemos:


Despejando las variables de interés, que serán N y T, ya que K y r son constantes,


Integramos a ambos lados de la igualdad por un lado entre un número de individuos (que no podrá ser cero, pues en ese caso no habrá jamás una población) y un N genérico, y por el otro lado desde un tiempo cero hasta un T cualquiera dejando por resultado


=

=

Resultando una función con logaritmos naturales, utilizando cada miembro como potencia del número e, la igualdad se mantendrá y resultará:


Función que define la curva logística:


Gráfico de crecimiento logístico de las especies



















En esta curva se destaca el comportamiento donde se observa que el crecimiento es lento cuando la cantidad de biomasa es pequeña. Este crecimiento aumenta exponencialmente cuando la cantidad de biomasa se incrementa, pero dichos aumentos van decreciendo conforme la cantidad de biomasa crece, debido a resistencias ambientales, hasta llegar a la cantidad máxima de biomasa que el medio ambiente puede soportar.

Incorporemos ahora el concepto de rendimiento sustentable. Según la curva hallada en el intervalo T = T1 – T2 (digamos un año), la cantidad se incrementará en N = N1 – N2 . Si durante este período la extracción de individuos es igual a N, la población al final de dicho año será igual a la que existía al principio. Este rendimiento será sustentable.

Si extraemos una cantidad superior a N, a largo plazo acabará produciéndose el agotamiento y el colapso del recurso.

Observemos entonces la importancia de conocer la capacidad de carga y la tasa de crecimiento de una determinada población.

Volvamos a analizar la variación de la población en el tiempo y denominemos por comodidad a esta función F(N).

En este caso los datos arrojados por la F(N) será el crecimiento de la población en el período para el cual estimamos su tasa de crecimiento, a partir de una cantidad N de individuos determinada. Es decir, dada una existencia de individuos N0, F(N0) nos indicará la cantidad de individuos que es posible extraer en ese período.

La cual nos arroja este gráfico:





Es una parábola invertida.



Modelo económico: rendimiento óptimo.

¿Qué utilidad tiene el gráfico anterior?.

Es muy importante, ya que indica la cantidad exacta de individuos que es factible extraer en un período determinado (por ejemplo un año) para mantener la población estable, dada una cantidad N de elementos de una especie, la cual puede ser determinada con diversos métodos.

Al explotar individuos en un mercado de competencia, el precio de cada uno para su venta estará dado por este mercado.

En este caso la función de productividad simplemente quedará multiplicada por un factor mayor que cero, entonces el gráfico será semejante a F(N), al cual le podemos superponer la función de costos, que sabemos que es creciente, para simplificar, supongamos una recta:














Dada esta serie de datos, podemos preguntarnos cuál es el nivel máximo sustentable que podemos extraer para mantener estable la población.

Obviamente donde la parábola se hace máxima, derivando con respecto a N e igualando a cero, observamos que el nivel máximo de explotación se dará para el momento en que la población es igual K/2, o sea la mitad de su capacidad de carga.




Este nivel de extracción representará el máximo rendimiento sustentable, un nivel superior no podrá mantenerse a largo plazo.

El nivel máximo sustentable tampoco es el óptimo, ya que hay un riesgo al operar a este límite, pues accidentes o errores reducirán el nivel de biomasa de esta especie por debajo del límite, lo que a largo plazo, hará que la población colapse.

Afortunadamente un productor maximizador de beneficios, buscará siempre el mayor beneficio, dado el costo y el ingreso, (lo cual no implica ganancia, podría ser la menor pérdida).

Como ingreso obtenemos Fv x Precio de unidad, y el costo será el costo total, el cual, como dijimos es siempre creciente.

Cuando el beneficio es máximo con la condición de que el beneficio marginal sea igual a cero, Bmg= 0.

Beneficio = Ingresos – Costos

determinará la demanda,

Bmg = Img – Cmg = 0 Img = Cmg = (r K – 2 r N) x Precio/K = Cmg.

La conclusión es que una empresa “verde” que explote los recursos naturales, al tener sus costos crecientes, nunca será su Cmg = 0, por lo cual una vez alcanzado el nivel de la mitad de su capacidad de carga (donde su Img = 0), la población seguirá en constante aumento, aunque por supuesto en niveles inferiores a lo que crecería en situación natural.

Pero podría ocurrir también que el nivel inicial de la población fuese no sólo menor a la mitad de su capacidad de carga, sino inferior al que brinda los máximos beneficios.

Digamos por ejemplo un ecosistema marino que soporta 100.000 individuos de una determinada especie. Entonces, según lo hemos deducido, su máxima capacidad de explotación estará dada al llegar a 50.000 individuos. Supongamos que esta capacidad de explotación sea de 14.000 especímenes. Este número representará el nivel que se puede extraer sin alterar la cantidad existente. Sin embargo, si la existencia de individuos es inferior a 50.000, entonces extraer más de 14.000 implicará que más tarde o más temprano, el sistema colapsará.

En este caso, la explotación deberá ser inferior hasta tanto se alcance el nivel sustentable, caso contrario se extraería una cantidad superior a la que se repone, no logrando la sustentabilidad esperada.

Este breve análisis es sólo desde un punto de vista de la rentabilidad y de la posibilidad de explotación adecuada de los recursos, pero conociendo datos que disciplinas ajenas a la economía deben brindar, ya que se deberá recurrir a profundas investigaciones, que serán estimuladas para la adecuada explotación.

El conocer la capacidad de carga de una población, o su tasa de reproducción implica estudios del comportamiento, interacción con su medio, por supuesto su tasa de mortandad y demás aportes de ciencias de la naturaleza.

Por otra parte, la determinación de precios de mercado estará dada por la utilidad de la materia prima que brinda la naturaleza, lo cual implicará investigaciones para mercados como el de la medicina, estética, construcción, elaboración de distintos productos. Esto hará que la variable gustos y preferencias la desplace hacia su crecimiento, incrementando el precio y los ingresos, a la vez que se establece un mejor uso de los recursos y se incrementa el conocimiento científico, tecnológico y fomentaría una más concienciada relación con la naturaleza.





















Parte III

Dificultades y fallos en el uso del medio ambiente.

Como observamos, el valuar un bien, más allá de los métodos contables, implicará un importante aporte a la ciencia.

Determinar los beneficios esperados en el tiempo implica incrementar nuestro conocimiento de la interacción de todos los seres vivos y sus elementos abióticos.

Cómo afecta cada actividad del hombre a la estabilidad natural implica una gran interactividad en el análisis de las industrias, las propiedades de sus desechos y la relación con el equilibrio de la naturaleza. Con estos conocimientos se deben realizar los pertinentes estudios de los costos de reparación, o en el avance de la tecnología menos contaminante.

También será importante conocer el potencial de las especies conocidas y descubrir otras nuevas, desarrollar la producción de nuevos artículos, curas a distintas enfermedades, alimentos, cosmética y el sin fin de utilidades posibles.

El continuo desarrollo del saber en pos de una valuación lo más correcta posible determinará un valor actual del flujo de fondos esperados del medio ambiente, el cual será continuamente mayor conforme nuevas investigaciones determinen más características y usos.

El avance de los estudios, en conjunto con el desarrollo del sistema de comunicaciones mundial, podrán propiciar empresas que desarrollen G.I.S. (Sistemas de Información Geográfica) el cual es un sistema de información de una localización específica.

Su información de almacena dividida en dos grupos:

  1. Datos geométricos, los que se representan en un mapa y;

  2. Atributos temáticos, como por ejemplo valores de la población en cada municipio.

Los datos pueden ser de diversas disciplinas, como sociología, economía, biología, y demás, localizados en el espacio físico.

Tanto la actividad pública como la privada serán usuarios permanentes de este sistema, lo cual difundirá de una manera efectiva el conocimiento además de otros usos como:

  1. Desarrollo de zonas urbanas;

  2. Usos industriales;

  3. Conservación de la naturaleza;

  4. Uso turístico-recreativo;

  5. Explotaciones agropecuarias intensivas, extensivas y forestal;

  6. Ganaderas intensivas (pequeños animales) y extensivas;

  7. Extracciones de rocas y aplicación;

  8. Extracciones de suelos (ladrilleras).1

Sin embargo, el desarrollo del conocimiento y la difusión debe ir acompañada de desarrollo de mercados y elaboración de políticas acorde a los cambios necesarios.

Deberemos pensar, ¿la actividad pública está capacitada, preparada y dispuesta para enfrentar estos desafíos?, ¿y la actividad privada?.

Observemos un cuadro con síntesis de fallos y éxitos del mercado y de las políticas públicas:









































El crecimiento económico y el crecimiento de la población son dos factores que afectan sobremanera al desarrollo sostenible. El crecimiento económico por un lado de los países industrializados hace que requieran de mayor cantidad de materia prima para la elaboración de sus productos, por otro lado el crecimiento poblacional, especialmente en los países subdesarrollados hace que en estos la necesidad de explotar sus recursos sea cada vez mayor lo que provoca como consecuencia una demanda de recursos cada vez mayor. Esta demanda como ya vimos será creciente, sin embargo no habrá un aumento de precios en la oferta. Este hecho implica un aumento en la escasez de los recursos ya que éstos no serán suficientes para los requerimientos esperados. Obtendremos por consecuencia una degradación ambiental cada vez mayor por el aumento indiscriminado de la explotación del patrimonio natural.

Será función del Estado como entidad reguladora, el establecer políticas que adecuen al mercado para que éste sea más saludable y amigable con el medioambiente. Políticas erróneas que varios países han aplicado y otros que todavía aplican distorsionan el mercado otorgando:

  • Subsidios al capital: esto es utilizar la riqueza de la nación en la esperanza de que estos subsidios lleven a una mayor industrialización y explotación generando artificialmente ofertas de bajo costo en el mercado.

  • Subsidios a pesticidas y fertilizantes: países donde la explotación agropecuaria es importante han generado estos subsidios para disminuir los costos en la explotación del suelo sin advertir que estos subsidios hacen que el mercado obtenga un precio más bajo de bienes que en realidad tienen un costo mayor. Por otro lado las alteraciones ecológicas producidas por el abuso de estas sustancias químicas hacen que el suelo sea aprovechado intensamente en muy corto plazo quedando inservible en muy pocos años.

  • Subsidios a la energía: En general los subsidios son contraproducentes a largo plazo, éste no es la excepción. La energía se genera con la explotación de recursos naturales y el subsidiarla hará que el uso sea más barato que en lo que en realidad es y, en consecuencia, hace que se explote más, impidiendo que este recurso sea racionalmente usado en función de sus costos.

  • Concesiones de recursos a corto plazo: El estado suele concesionar la explotación de recursos naturales, sin embargo esta concesión en general se hace por un plazo de tiempo escaso. Esto obliga al concesionario a explotar con la mayor velocidad posible los recursos bajo su uso. Esto generalmente lleva a un colapso de las especies o a una degradación del ambiente por la intensidad con que es utilizada.

En cuanto al mercado, éste fallará cuando:

  • Haya libre acceso a los recursos: El hecho de que algunos recursos sean considerados de uso público hace que estos sean utilizados de manera insostenible, un claro ejemplo es el agua.

  • Haya inseguridad en la propiedad: Esto implicará que quienes tengan acceso a una explotación lo harán en la mayor medida ya que la inseguridad en la propiedad les impedirá planificar a largo plazo.

  • Existan externalidades: Es decir factores externos, ajenos al mercado que sin embargo afectan negativamente a la sociedad. Por ejemplo la contaminación producida por una empresa que arroja sus residuos a un río sin hacerse cargo de los costos que ello implica.

  • Haya recursos sin precio (o con bajo precio): El hecho de permitirse la explotación de recursos sin que ello tenga un precio, significará que quien lo haga utilice un insumo sin asumir su costo. Al no existir este costo no habrá motivo para que se reduzca su uso. Lo cual continuará hasta que éste se agote.

  • Haya mercados “miopes”: Esto es, mercados cortoplacistas que no incorporan el valor que tendrán los recursos y productos amigables con el ambiente en el futuro.

Necesitamos del mercado: que éste posea derechos de propiedad seguros, que no tenga externalidades, que no hayan recursos sin precio, que no existan bienes públicos de uso indiscriminado, que sean competitivos y que no sean cortoplacistas.

Si logramos esto veremos que por las fuerzas de oferta y demanda los precios subirán reflejando la escasez de los recursos. Habrá una reducción de los residuos, mejorando la eficiencia, y se utilizarán sustitutos para la producción menos dañinos. Veremos aumentar los esfuerzos en la conservación del ambiente para lo cual se desarrollarán nuevas tecnologías. En este mercado seguiremos obteniendo un crecimiento económico conservando los recursos e incluso mejorando el ambiente. Todo esto se verá reflejado en una mejor calidad de vida.

Confiar en los mercados no significa que el sector público sea ajeno a la protección del ambiente, los recursos y el cuidado de la calidad de vida. El desarrollo de políticas adecuadas es esencial para que el mercado no se distorsione.

Actores esenciales en este escenario son las organizaciones y en particular, la célula de la sociedad capitalista: la empresa.

Conocemos sobremanera la rigidez, demora e inadecuación de muchas políticas determinadas por el estado que, o llegan a destiempo, o no se corresponden con la situación real.

Considero que esta problemática está causada por una retroalimentación en la información que es tardía y con muchos ruidos.

Será de vital importancia que se comience a utilizar la tecnología disponible para la creación de un sistema de información integral (SII) que permita a los distintos responsables, tanto de la elaboración de políticas, como de actuación en el mercado, tomen decisiones adecuadas para el cuidado del medio ambiente.

Deberá ser un sistema que tenga a la población en general como principal usuario e interesado en su manutención ya que será ésta la que impulse las distintas políticas que regularán tanto su comportamiento como el de las organizaciones.

La población en general recibirá información y será educada a través de este sistema. El cual podrá estar disponible por los distintos mecanismos institucionales que el Estado disponga (escuelas, universidades, bibliotecas, etc.) y en las iniciativas de carácter privado (televisión, Internet, radio, periódicos, etc.).

Son las políticas las que crearán las distintas normas que adecuan el mercado y que condicionan el comportamiento de la población. Esta normativa, así como sus fundamentos y conocimientos en los que se base serán incluidas en este SII.

El mercado, que es condicionado por las políticas, deberá ser dinámico y, como vimos anteriormente, pondrá un valor al ecosistema en general.

Los movimientos que se realicen de oferta y demanda también deberán estar a disposición de los interesados, principalmente, gobiernos y empresas a través del SII.

El objeto de interés será el ecosistema en general, por la conservación del cual se crea este sistema que brindará información sobre aquellos daños que se perciban.. En un mercado funcional y sostenible tendrá vital importancia el esfuerzo en la conservación. Conocimientos que de esta manera se obtengan también serán de interés para el SII. Dado que el principal beneficiario, el ser humano, vive el ecosistema, deberá poder tener acceso a información sobre cómo restituirlo, cuál es la existencia actual de recursos a fin de fijar los precios, así como a la eficacia que las distintas políticas tienen sobre el adecuado cuidado sobre el medio ambiente.

En nuestro modelo la principal fuente de información serán las empresas mediante el aporte al sistema con información que en la actualidad ya se utilizan en forma no coordinada como por ejemplo: el inventario y análisis ambiental que debería realizar una empresa a fin de conocer el ecosistema sobre el cual tendrá influencia, la revisión ambiental, las auditorias ambientales, evaluación de desempeño ambiental y la contabilidad ecológica.

Este modelo es simplemente para postular una idea acerca de cómo debería interactuar el Estado, la población y las organizaciones con el fin de obtener una retroalimentación, lo más acorde posible frente a las acciones del hombre y su influencia sobre la naturaleza.






























1

Ruego tengas en consideración que este trabajo corresponde al año 2001.

En ese momento mis conocimientos económicos eran pobrísimos, limitándose a la economía clásica, y al absurdo modelo Keynesiano. Todavía no conocía la economía desarrollada por la Escuela Austríaca. Por ello aceptaré todas tus críticas con verdadero gusto, en el caso en que lo observes desde un punto de vista más racional desarrollado por la mencionada escuela.

Trabajo REGISTRADO con ISBN: 987-43-8195-7

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